Claves para diseñar un jardín II – Criterios estéticos o paisajísticos

En el pasado, hablábamos de la importancia de la elección de la especie en la fase de diseño de un jardín. Los criterios medioambientales que se desarrollaron en la entrada anterior anteponían la salud y el vigor de la planta, así como la sostenibilidad del proyecto con unos mínimos recursos de mantenimiento.

En esta ocasión hablaremos de los criterios estéticos o paisajísticos a la hora de la elección de la especie.

Es necesario conocer el crecimiento y desarrollo de las especies elegidas ya que puede afectar a la calidad estética de la planta individualmente y del jardín en una visión más global.

  • Porte y consistencia:

    El porte viene determinado por la forma de ramificar de la planta, puede ser más globoso o más cónico. La consistencia del tallo puede ser herbácea o leñosa. Combinando estos dos factores se pueden conseguir diferentes formas, trepadoras o prostradas, piramidales o aparasoladas, columnares o redondeadas…
    Estas formas se pueden conseguir artificialmente mediante la poda, por lo que es importante conocer la tolerancia a la poda de las especies elegidas.

  • Desarrollo:

    Este factor está muy relacionado con los requerimientos edafológicos (es decir, necesidades de la composición y naturaleza del suelo de la planta según el entorno que la rodea) y el carácter tolerante a la sombra. Las plantas crecen con unas tasas de crecimiento propias para cada especie, que es fundamental conocer. De este modo podremos evitar problemas de crecimiento por falta de suelo, debido a un sistema radical que ha crecido en exceso o una parte aérea que compite por la luz o el espacio con otras plantas o elementos del jardín.

  • Texturas y colores:

    La forma y tamaño de la hoja, así como su brillo, pubescencia y color, su inserción en el tallo o su marcada nerviación se pueden combinar para lograr diferentes paisajes tanto visuales como al tacto.
    Estos factores están ligados a la estacionalidad de la planta. Es importante conocer los periodos de floración, fructificación y marcescencia para combinarlos entre las diferentes especies que conviven en el jardín, así como con los diferentes elementos no vegetales.

  • Olores:

    Algunas especies tienen floraciones muy aromáticas que pueden lograr un ambiente muy singular en algún lugar concreto del jardín y en una época concreta del año, teniendo en cuenta su estacionalidad. Por lo que es un factor más a considerar.

Sin embargo, la elección de las especies adecuadas no es el único criterio a tener en cuenta a la hora de diseñar un jardín. Otros factores como la relación con las edificaciones circundantes y el contexto natural, urbano y cultural, se pueden utilizar para crear recorridos que conecten zonas diferentes o formas geométricas que evoquen diferentes sensaciones en diferentes partes del jardín. Todos estos aspectos que son considerados por los paisajistas y jardineros en la fase de diseño, quedan pendientes de evaluar en posteriores artículos.

 

Andrés Díaz Martín
Ingeniero Técnico Forestal

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