Claves para diseñar un jardín I

Está más que comprobado que los espacios verdes en las empresas se relacionan directamente con la productividad y creatividad de los trabajadores.  Trabajar en un ambiente relajado y bonito nos gusta a todos, nos pone de buen humor y hay varios estudios que relacionan los espacios verdes y jardines con beneficios para la salud y reducción del estrés.

Considerando su importancia dentro de las empresas, vamos a hablar de las claves para diseñar un jardín sano.

Cuando se va a diseñar un jardín, hay muchos factores importantes a tener en cuenta. Lo primero es detectar las necesidades del proyecto y entender el tipo de jardín que se quiere diseñar.

A los criterios estéticos que el proyecto demande hay que sumar los puramente biológicos. Para ello, lo más importante es la elección de la especie. Esta decisión no debe tomarse exclusivamente por su valor estético (porte, color, estacionalidad…), hay que tener en cuenta las características biológicas de cada planta para minimizar el consumo de recursos en mantenimiento y garantizar el desarrollo saludable de cada planta.

A la hora de tomar una decisión hay que tener en cuenta las características de cada especie en función a diferentes criterios medioambientales:

  • Adaptación al clima (temperatura y precipitación):

    Es importante conocer las condiciones climáticas del entorno donde se situará el jardín para elegir plantas que sean tolerantes a las temperaturas mínimas y máximas anuales. Elegir especies con exigencias hídricas lo más semejantes al régimen de precipitaciones del lugar, permitirá reducir costes de riego. Esto asegurará la supervivencia de las plantas a lo largo del año y que su desarrollo sea el óptimo.

  • Requerimientos edafológicos:

    El suelo tiene unas características físicas (textura, estructura, capacidad de drenaje del agua, aireación) y químicas (proporción de los distintos minerales y sustancias orgánicas que lo componen) que hay que conocer en profundidad antes de tomar una decisión.
    Aunque estas características pueden modificarse mediante actuaciones más o menos costosas (labores de fondo, enmiendas, estercolados, instalación de drenajes, etc.) elegir especies que se adapten mejor al tipo de suelo disponible, permitirá a la planta crecer sana y ahorrará costes de creación y mantenimiento del jardín.

  • Exposición directa al sol:

    Las plantas se pueden clasificar por su mayor o menor tolerancia a la sombra. Es por eso que hay que elegir adecuadamente la especie en función de las horas de sol que recibe directamente porque esto condicionará definitivamente su desarrollo pudiendo poner en peligro su supervivencia.

Si se han tenido en cuenta estos factores a la hora de elegir las especies, estas crecerán con mayor vigor y dispondrán de más oportunidades a la hora de luchar contra las diferentes plagas (pulgones, cochinillas, mosca blanca, etc.) y enfermedades (botritis, roya, etc.) que puedan sufrir a lo largo de sus vidas. De esta manera se logrará también reducir gastos en productos insecticidas y fungicidas.

En definitiva, son muchos los factores a tener en cuenta cuando diseñamos un jardín, en próximas entradas hablaremos de las necesidades según criterios paisajísticos.

 

Andrés Díaz Martín
Ingeniero Técnico Forestal

 

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